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12/11/11



Todavía no sabías a donde querías llegar, pero te gustaba cantar, las bandoleras, y las cajitas de fósforos que forraba con mariposas de papel de empapelar paredes. Yo solo podía ofrecerte el cielo, pulseritas de macramé, y palabras que a veces ni siquiera eran tan lindas ni dulces. Me hubiera gustado tanto guardar el mundo entero para vos en una de esas cajitas.
Puedo imaginar como la abrirías. Puedo imaginar tu cara de emperatriz sorprendida. Puedo imaginar casi todo cuando se trata de vos. Pero al final las cajitas siempre terminaban guardando otras cosas, y el mundo, como tiene que ser, se quedaba en su lugar.

2 comentarios:

aina dijo...

Podías ofrecerle el cielo. Ella lo habria guardado en una de sus cajitas, también hubiera estado bien. Quizás no esperaba más.

Rodrigo dijo...

Que cósmico es todo. Una vez le dije: perdón que solo pueda ofrecerte el cielo. Y ella no dijo nada.
Besos.
Gracias por leerme.