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4/7/10


AGU

Si me trajo la cigüeña, salí de un repollo, o si Papá y Mamá hicieron el amor; eso queda muy atrás. De dónde saliste vos, aunque tengo mis teorías, tampoco es lo que importa hoy. Lo que quiero contarte es cómo llegué a tomar tu mano. Y después, si vos queres, me contas también cómo y por qué tomaste la mía.
Lo que ahora ves y tocas, lo que no ves y sentís, lo construí paso a peldaño. Me agarré de lo que pude, me llené de teorías, pinté con los colores que tenía a mano y en donde podía. Pero siempre supe, o mejor dicho nunca dejé de creer que vos (no tu forma, ni tu tiempo, ni tu espacio; si no vos) llegarías. Y el hecho de que existas es la recompensa y es suficiente.
Pero la utopía sirve para caminar, y di pasos que no puedo desandar, subí peldaños que ya no puedo bajar, me agarré de tantas cosas para avanzar y cada una dejó una marca en mí (buenas y malas) que no se borrará. Los colores con los que pinté resultaron ser casi todos porque aprendí a mezclarlos, los lugares donde pude resultó llamarse mundo, y las teorías con las que me llené resultaron morir en vos para transformarse en poesía.
Por supuesto que lo que yo suelto para tomarte es mucho más, mi atrás es muy atrás, y vos tenes casi todo por delante (eso no lo hace más fácil ni más difícil para ninguno, simplemente distinto). Compañeros de un viaje en el que para vos todo es nuevo y en el que para mí lo nuevo sos vos, y eso no se puede cambiar.
No tengas miedo de soltar mi mano si necesitas agarrar otras cosas, construir tus teorías, caminar sola, subir peldaños, pintar con tus colores…
El hecho de que existas es la recompensa y es suficiente.

2 comentarios:

Maria Marta dijo...

Impresionante

Daniela dijo...

mmm...yo quiero una paseo sujeta esa a mano, solo un par de peldaños, una tarde...unas horas..., un ratito, para untarme y seguir.